A veces no nos damos cuenta de lo hermoso que es el mundo en que vivimos, quizá tendríamos que intentar ver más alto de lo que nuestros ojos miran, observar las nubes blancas en un cielo azul y recordar canciones de cuna con las que dormíamos sin preocupación alguna, y por un momento volver a soñar con subir hasta una estrella y pedir un deseo mientras acariciamos el cielo con nuestras manos, comprender que nuestros limites los creamos nosotros mismos y que si no los inventáramos viviríamos sin limites creando una nueva meta cada día, aprendiendo que los sueños no se cuestionan, se viven al máximo y por más difícil que parezca de una u otra forma ellos se cumplen, que debemos decir lo que pensamos en vez de ocultarlo, que hay que dejar que lo que los demás vean de nosotros sea el color de nuestra alma y no el de nuestra piel, que en vez de pensar en todo lo que tenemos de diferente pensemos en que todos compartimos el mismo cielo y que los únicos sentimientos valiosos son los que provienen de lo más profundo de nosotros mismos... que el mundo nos demuestre su hermosura depende solamente de nosotros
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